“Llegué a este proyecto sintiendo que muchas cosas en mi no estaban bien, pasaba los días tristes, sin ilusión, con muchos vaivenes emocionales y con un nivel de estrés por las nubes. Yo ya había asistido a terapias con psicólogos y coaching emocional, y antes de empezar tenía dudas de si este proceso podría ayudarme de verdad…
Cuando en la segunda semana Ana identifico mi apego emocional a la perfección, sentí que debería seguir este proceso con ella porque algo me decía que iba a descubrir muchas cosas sobre mi… Y así fue, a medida que avanzaba me iba conociendo más, estaba más cerca de mi niña interna y era más consciente de los pensamientos que me generaban emociones negativas cada día. Este proceso me ha ayudado a adquirir un nuevo estilo de vida en el que dedicó tiempo a conocerme y a identificar como mis pensamientos me afectan emocionalmente, me ha enseñado a agradecer las pequeñas cosas, a meditar, a calmar la mente y a respirar de forma que mi sistema nervioso pueda volver a la calma…
Además he descubierto quien quiero ser y hacia donde quiero ir, rompiendo creencias limitantes y dando pasos hacia el futuro que realmente quiero para mí. En mi caso decidí escoger la terapia individual, durante el proceso Ana se adaptó totalmente a mi ritmo, trabajando juntas 20 sesiones en las que he conseguido un estado de bienestar que nunca había tenido y he adquirido rutinas, hábitos y herramientas que me ayudan a seguir conociéndome un poco más cada día.
Sé que el proceso personal nunca termina y que la vida seguirá poniéndome a prueba pero con los recursos que The Balance Project me ha proporcionado estoy segura que podré seguir manteniendo este estado de calma y bienestar en el que me encuentro ahora. Si os sentís perdidos y necesitáis reconectar con vosotros mismos o conocer vuestra esencia interna, The Balance Project es vuestra opción, gracias a Ana por ser la voz de mi conciencia y por mostrarme el camino hacia mi misma”.
“Recuerdo que ya llevaba algunos meses viviendo fuera de mi país cuando tuve una conversación con una amiga; fue un intercambio de pensamientos poco alentadores, cargados de aquella atmósfera de miedos y frustraciones por pensar en volver a casa y todo lo que eso conllevaba para mi. Irme a vivir lejos había sido casi la primera vez en mi vida que experimentaba libertad de ser como soy, sin que nadie me juzgara, criticara o hiriera, pero que gracias a ese día y a ese espacio de plática, llegué a conocer sobre Ana, The Balance Project y los cambios que genera en otras personas.
Estando de vuelta en mi país natal, el deseo de irme, de salir corriendo, de huir era parte de mi día a día… no quería salir de mi casa por lo que la situación de la pandemia podía ocultar el hecho de que en realidad estaba deprimida… lo que no me impidió comprender que al final de quien estaba huyendo era de mi misma, de volver a ser ese tipo de persona que debía encajar en todas partes. Era tan agotador que supe que no podía manejarlo, me estaba dejando atrapar por una nube negra de pensamientos negativos constantes, por lo que sabía que era momento de pedir ayuda, de darme la oportunidad de descubrir que sucedía, de respirar, sanar y tomar control de mi.
Al inicio debo ser sincera, lo miré con escepticismo pues en el pasado, ya había asistido varias veces con otros profesionales en búsqueda de ayuda, obteniendo resultados no tan fructíferos y a la vez, sin ningún avance de lo que yo ya “sabía” que era mi problema. Sin embargo con la terapia con Ana por primera vez en mi vida esto fue diferente…
Con este programa puedo decir que hoy me siento una mujer más fuerte, equilibrada emocionalmente, que no tiene miedo de decir lo que opina, de darse valor y poner límites; con el pasar de cada semana podía identificar en mí aquellas cosas que debía sanar; desarrollé una consciencia en la que asimile que por mucho tiempo fui mi peor enemiga, pero siendo compasiva con ese ser que en su momento no tenía los medios ni las herramientas que tengo ahora para manejar lo que sentía.
Hoy me trato con amor, me abrazo, me responsabilizo, me perdono y camino con mi niña interior; hoy agradezco ¡mi existencia! Ya no quiero asumir el papel de víctima, quiero ser la protagonista victoriosa de mis días y de mis batallas… hoy vuelo libre, sueño y anhelo cosas que consideré imposibles, ¡hoy me siento de nuevo yo! Angélica, la que se siente orgullosa del camino recorrido y la que se alienta por el futuro que vendrá que ya no le tengo miedo.
Gracias Ana por tu tacto, tu calidez y sobre todo tu profesionalidad, por hacerme sentir persona antes que solo un paciente, por darme valor y acompañarme en este proceso”.
“Llegué a Ana a través de Instagram en mi afán por seguir a psicólogos y terapeutas que me ayudaran a sentirme mejor. La inmensa mayoría habla de cómo ser mejor en pareja pero yo necesitaba a alguien que se centrara en mí, en cómo podía sentirme mejor yo sola (soltera). Que me enseñara las virtudes de estar sola, o como lo llamo ahora después del proceso: disfrutar de mí.
El programa de Ana prometía centrarse en mi Ser y yo necesitaba eso, así que le pedí ayuda. Anteriormente había estado trabajando con otras psicólogas que me habían ayudado mucho a darme cuenta de patrones pero NO A CAMBIARLOS y eso era lo que necesitaba.
Creo que comencé en el mejor momento porque me sentía horriblemente mal por ese entonces, estaba hundida en la más estricta de las miserias y ya no veía salida. Pensaba que vagaría eternamente por esa montaña rusa de sentimientos negativos que me invadía.
El principio fue duro porque tenía mucha resistencia, ya que era incomprensible para mí cómo hacer ciertos ejercicios podían hacerme sentir mejor, como por ejemplo: dar un paseo. ¡Ahora son parte de mi rutina! 🙂
En Ana encontré lo que necesitaba, alguien que me dijera qué me ocurría, por qué me ocurría, y qué podía hacer física y mentalmente para cambiarlo. Y sobre todo a que me diera cuenta de cosas que intuía pero en realidad no era consciente de ellas: ¡No daba crédito del impacto subconsciente que esto tenía en mi estado de ánimo!
Este proceso no es un ‘trabajo’ de dos meses, es un cambio profundo en tu estilo de vida. Y esto ha sido clave para mí. Ya que Yo antes del proceso me imaginaba eternamente ‘luchando’ para sanarme a mí misma, pero he integrado que no es una ‘lucha’ o un ‘trabajo que cueste’… es una INVERSIÓN EN MÍ, ES UN QUERERME.
Sé a ciencia cierta que tendré momentos de bajón, pero a DIFERENCIA DE ANTES, que huía de ellos a toda costa, AHORA SÉ CÓMO PALIARLOS Y CAMBIARLOS. Los podré reconocer y aceptar; y es gracias a la terapia que he hecho con Ana estos dos meses.
La vida es muy larga cuando la vivimos día a día, he aprendido a saber valorarla y aprovecharla, aceptando todos los momentos que vengan y sobre todo, ser feliz. Yo he descubierto que la felicidad está en la paz y en estar presente, y antes de este programa de 8 semanas no tenía ni idea de esto.
Gracias Ana”.
“Son pocas las decisiones que tienen el poder de cambiarte la vida de golpe, de darle un giro inmediato. Esta fue una.
Había hecho mil cosas en mi vida y sobre todo en mi carrera, pero no había disfrutado ninguna.
Había visto decenas de países, cambiado de ciudades y amores tratando de encontrar algo que me diese sentido. Yo sabía que huía, pero no sabía de qué.
Camina a tientas tratando de sobrevivir.
Vi el programa de Ana, con escepticismo. ¿Dos mes? me dije, ¿en verdad esta chica puede ayudarme en tan poco tiempo? ¿Qué puede decirme que yo no haya escuchado antes? Me habían diagnosticado depresión crónica y ansiedad desde hace más de un lustro; había visitado algunos cuantos psicólogos y psiquiatras y había tratado todas los ISRS posibles, pero me seguía cayendo de crisis en crisis. La pandemia había apagado el ruido exterior que me mantenía distraída de mi misma: mi carrera, y una situación personal había abierto una grieta que yo ya no podía tapar.
Decidí intentarlo y, con el alma, no me arrepiento.
Ana me enseño a mirar hacia dentro, como una hermana que te toma de la mano, a mirar los miedos y despedazarlos con las manos.
Caminó conmigo los lugares más oscuros, a los que yo no quería entrar… abrimos momentos que había querido olvidar y me di cuenta que eran esos instantes los que me habían condicionado hasta hoy. Por fin, yo podía entender quién era y podía -conscientemente-cambiar de ruta.
Ana me dio las herramientas para tomar el control. Hoy me siento segura, no huyo de mi, me construyo, me descubro, me perdono, me llevo de la mano.
Sé que es un proceso que no se acaba y lo disfruto.
Hoy no siento que sobrevivo sino, en cambio, elijo cómo vivir y construir el instante presente”
“Ana llegó a mi vida un día en el que me encontraba en el fondo de un pozo tan hondo que no veía luz por ningún lado.
Nuestros caminos se cruzaron en el momento justo y tras nuestra primera charla me di cuenta que su programa era lo que necesitaba.
Ella me ofreció todo lo que estaba en sus manos y yo decidí comprometerme a ‘muerte’ y confié ciegamente en Ana y en the Balance Project.
Llevaba mucho tiempo teniendo pequeñas crisis que ‘curaba’ usando parches que solo me servían días o incluso horas, pero necesitaba algo más que eso para salir de la situación en la que me hallaba.
No voy a decir que gracias a Ana y a su ayuda ahora soy otra persona porque es mentira, gracias a Ana y su programa ahora soy YO DE VERDAD, no alguien que se esconde tras una máscara y desea huir de sí misma para agradar a los demás y conseguir su aprobación.
He aprendido a poner límites, a decir NO, a creer en mí, a tener confianza, a valorarme como persona y como mujer, a disfrutar de la soledad, a no autocastigarme con pensamientos negativos, a no engancharme a relaciones tóxicas y agarrarme al primer ‘palo ardiendo’ que me ofrezcan, a vivir cada día y a no anteponer los demás sobre mí.
Ahora he vuelto a sonreír, a ser feliz… Todavía recuerdo el día que dije en voz alta ESTOY FELIZ, ¡Casi lloro porque hacía meses que no me sentía así!
Después de estas ocho sesiones, he adquirido unas herramientas muy potentes que me van acompañar el resto de mi vida: respiraciones, relajación, meditación… ¡He sido capaz de poner la mente en blanco, desconectar del mundo! ¡Y Lo bien que me siento y me sienta!
Tengo el alma sanada y un camino todavía por hacer pero ahora sí, ¡Lleno de luz!
Me siento agradecida a Ana y a su maravilloso programa, porque confió en mí y me dio su apoyo durante todo este recorrido, ¡Es un ser de luz y eso se proyecta!
¡Gracias, gracias y gracias!”
“Realmente siento que emprender este viaje con The Balance Project ha sido una de las mejores decisiones de mi vida (for real).
Este proceso me hizo aprender muchísimo pero ¡Demasiado! y de verdad siento que soy una persona distinta (Totalmente).
La principal razón por la que conecté tanto con este proyecto fue por su metodología, por el enfoque que le da a los distintos aspectos de la vida (Emocional, mental, física y espiritual) y cómo todos ellos convergen e interactúan en el proceso de cambio; en mi experiencia había probado muchos métodos pero ninguno había funcionado y creo que la razón principal es porque ninguno había llegado tan profundo en cuanto al conocer el porqué de las heridas y sanarlas.
Éste proceso (que aún continúa) me enseñó a ser más consciente, a darle prioridad a lo que siento, a expresarme sin tener miedo pero sobre todo creo que me enseñó a cómo vivir cambiando la perspectiva, espertando en mí esa chispa que había perdido. Me ayudó a entender una pequeña parte de cómo funciona “el todo” y cómo saber manejarlo y moldearlo cuando sea posible.
Las “gracias” no me alcanzan para expresar lo agradecida que estoy por este gran cambio que The Balance Project le ha dado a mi vida, y realmente es que es algo que todos deberíamos vivir alguna vez.
Gracias a The Balance Project siento que estoy más cerca de mi futura yo :).
¡Muchas gracias, Ana!”
“Llegué a este proyecto sintiendo que muchas cosas en mi no estaban bien, pasaba los días tristes, sin ilusión, con muchos vaivenes emocionales y con un nivel de estrés por las nubes. Yo ya había asistido a terapias con psicólogos y coaching emocional, y antes de empezar tenía dudas de si este proceso podría ayudarme de verdad…
Cuando en la segunda semana Ana identifico mi apego emocional a la perfección, sentí que debería seguir este proceso con ella porque algo me decía que iba a descubrir muchas cosas sobre mi… Y así fue, a medida que avanzaba me iba conociendo más, estaba más cerca de mi niña interna y era más consciente de los pensamientos que me generaban emociones negativas cada día. Este proceso me ha ayudado a adquirir un nuevo estilo de vida en el que dedicó tiempo a conocerme y a identificar como mis pensamientos me afectan emocionalmente, me ha enseñado a agradecer las pequeñas cosas, a meditar, a calmar la mente y a respirar de forma que mi sistema nervioso pueda volver a la calma…
Además he descubierto quien quiero ser y hacia donde quiero ir, rompiendo creencias limitantes y dando pasos hacia el futuro que realmente quiero para mí. En mi caso decidí escoger la terapia individual, durante el proceso Ana se adaptó totalmente a mi ritmo, trabajando juntas 20 sesiones en las que he conseguido un estado de bienestar que nunca había tenido y he adquirido rutinas, hábitos y herramientas que me ayudan a seguir conociéndome un poco más cada día.
Sé que el proceso personal nunca termina y que la vida seguirá poniéndome a prueba pero con los recursos que The Balance Project me ha proporcionado estoy segura que podré seguir manteniendo este estado de calma y bienestar en el que me encuentro ahora. Si os sentís perdidos y necesitáis reconectar con vosotros mismos o conocer vuestra esencia interna, The Balance Project es vuestra opción, gracias a Ana por ser la voz de mi conciencia y por mostrarme el camino hacia mi misma”.
“Recuerdo que ya llevaba algunos meses viviendo fuera de mi país cuando tuve una conversación con una amiga; fue un intercambio de pensamientos poco alentadores, cargados de aquella atmósfera de miedos y frustraciones por pensar en volver a casa y todo lo que eso conllevaba para mi. Irme a vivir lejos había sido casi la primera vez en mi vida que experimentaba libertad de ser como soy, sin que nadie me juzgara, criticara o hiriera, pero que gracias a ese día y a ese espacio de plática, llegué a conocer sobre Ana, The Balance Project y los cambios que genera en otras personas.
Estando de vuelta en mi país natal, el deseo de irme, de salir corriendo, de huir era parte de mi día a día… no quería salir de mi casa por lo que la situación de la pandemia podía ocultar el hecho de que en realidad estaba deprimida… lo que no me impidió comprender que al final de quien estaba huyendo era de mi misma, de volver a ser ese tipo de persona que debía encajar en todas partes. Era tan agotador que supe que no podía manejarlo, me estaba dejando atrapar por una nube negra de pensamientos negativos constantes, por lo que sabía que era momento de pedir ayuda, de darme la oportunidad de descubrir que sucedía, de respirar, sanar y tomar control de mi.
Al inicio debo ser sincera, lo miré con escepticismo pues en el pasado, ya había asistido varias veces con otros profesionales en búsqueda de ayuda, obteniendo resultados no tan fructíferos y a la vez, sin ningún avance de lo que yo ya “sabía” que era mi problema. Sin embargo con la terapia con Ana por primera vez en mi vida esto fue diferente…
Con este programa puedo decir que hoy me siento una mujer más fuerte, equilibrada emocionalmente, que no tiene miedo de decir lo que opina, de darse valor y poner límites; con el pasar de cada semana podía identificar en mí aquellas cosas que debía sanar; desarrollé una consciencia en la que asimile que por mucho tiempo fui mi peor enemiga, pero siendo compasiva con ese ser que en su momento no tenía los medios ni las herramientas que tengo ahora para manejar lo que sentía.
Hoy me trato con amor, me abrazo, me responsabilizo, me perdono y camino con mi niña interior; hoy agradezco ¡mi existencia! Ya no quiero asumir el papel de víctima, quiero ser la protagonista victoriosa de mis días y de mis batallas… hoy vuelo libre, sueño y anhelo cosas que consideré imposibles, ¡hoy me siento de nuevo yo! Angélica, la que se siente orgullosa del camino recorrido y la que se alienta por el futuro que vendrá que ya no le tengo miedo.
Gracias Ana por tu tacto, tu calidez y sobre todo tu profesionalidad, por hacerme sentir persona antes que solo un paciente, por darme valor y acompañarme en este proceso”.
“Llegué a Ana a través de Instagram en mi afán por seguir a psicólogos y terapeutas que me ayudaran a sentirme mejor. La inmensa mayoría habla de cómo ser mejor en pareja pero yo necesitaba a alguien que se centrara en mí, en cómo podía sentirme mejor yo sola (soltera). Que me enseñara las virtudes de estar sola, o como lo llamo ahora después del proceso: disfrutar de mí.
El programa de Ana prometía centrarse en mi Ser y yo necesitaba eso, así que le pedí ayuda. Anteriormente había estado trabajando con otras psicólogas que me habían ayudado mucho a darme cuenta de patrones pero NO A CAMBIARLOS y eso era lo que necesitaba.
Creo que comencé en el mejor momento porque me sentía horriblemente mal por ese entonces, estaba hundida en la más estricta de las miserias y ya no veía salida. Pensaba que vagaría eternamente por esa montaña rusa de sentimientos negativos que me invadía.
El principio fue duro porque tenía mucha resistencia, ya que era incomprensible para mí cómo hacer ciertos ejercicios podían hacerme sentir mejor, como por ejemplo: dar un paseo. ¡Ahora son parte de mi rutina! 🙂
En Ana encontré lo que necesitaba, alguien que me dijera qué me ocurría, por qué me ocurría, y qué podía hacer física y mentalmente para cambiarlo. Y sobre todo a que me diera cuenta de cosas que intuía pero en realidad no era consciente de ellas: ¡No daba crédito del impacto subconsciente que esto tenía en mi estado de ánimo!
Este proceso no es un ‘trabajo’ de dos meses, es un cambio profundo en tu estilo de vida. Y esto ha sido clave para mí. Ya que Yo antes del proceso me imaginaba eternamente ‘luchando’ para sanarme a mí misma, pero he integrado que no es una ‘lucha’ o un ‘trabajo que cueste’… es una INVERSIÓN EN MÍ, ES UN QUERERME.
Sé a ciencia cierta que tendré momentos de bajón, pero a DIFERENCIA DE ANTES, que huía de ellos a toda costa, AHORA SÉ CÓMO PALIARLOS Y CAMBIARLOS. Los podré reconocer y aceptar; y es gracias a la terapia que he hecho con Ana estos dos meses.
La vida es muy larga cuando la vivimos día a día, he aprendido a saber valorarla y aprovecharla, aceptando todos los momentos que vengan y sobre todo, ser feliz. Yo he descubierto que la felicidad está en la paz y en estar presente, y antes de este programa de 8 semanas no tenía ni idea de esto.
Gracias Ana”.
“Son pocas las decisiones que tienen el poder de cambiarte la vida de golpe, de darle un giro inmediato. Esta fue una.
Había hecho mil cosas en mi vida y sobre todo en mi carrera, pero no había disfrutado ninguna.
Había visto decenas de países, cambiado de ciudades y amores tratando de encontrar algo que me diese sentido. Yo sabía que huía, pero no sabía de qué.
Camina a tientas tratando de sobrevivir.
Vi el programa de Ana, con escepticismo. ¿Dos mes? me dije, ¿en verdad esta chica puede ayudarme en tan poco tiempo? ¿Qué puede decirme que yo no haya escuchado antes? Me habían diagnosticado depresión crónica y ansiedad desde hace más de un lustro; había visitado algunos cuantos psicólogos y psiquiatras y había tratado todas los ISRS posibles, pero me seguía cayendo de crisis en crisis. La pandemia había apagado el ruido exterior que me mantenía distraída de mi misma: mi carrera, y una situación personal había abierto una grieta que yo ya no podía tapar.
Decidí intentarlo y, con el alma, no me arrepiento.
Ana me enseño a mirar hacia dentro, como una hermana que te toma de la mano, a mirar los miedos y despedazarlos con las manos.
Caminó conmigo los lugares más oscuros, a los que yo no quería entrar… abrimos momentos que había querido olvidar y me di cuenta que eran esos instantes los que me habían condicionado hasta hoy. Por fin, yo podía entender quién era y podía -conscientemente-cambiar de ruta.
Ana me dio las herramientas para tomar el control. Hoy me siento segura, no huyo de mi, me construyo, me descubro, me perdono, me llevo de la mano.
Sé que es un proceso que no se acaba y lo disfruto.
Hoy no siento que sobrevivo sino, en cambio, elijo cómo vivir y construir el instante presente”
“Ana llegó a mi vida un día en el que me encontraba en el fondo de un pozo tan hondo que no veía luz por ningún lado.
Nuestros caminos se cruzaron en el momento justo y tras nuestra primera charla me di cuenta que su programa era lo que necesitaba.
Ella me ofreció todo lo que estaba en sus manos y yo decidí comprometerme a ‘muerte’ y confié ciegamente en Ana y en the Balance Project.
Llevaba mucho tiempo teniendo pequeñas crisis que ‘curaba’ usando parches que solo me servían días o incluso horas, pero necesitaba algo más que eso para salir de la situación en la que me hallaba.
No voy a decir que gracias a Ana y a su ayuda ahora soy otra persona porque es mentira, gracias a Ana y su programa ahora soy YO DE VERDAD, no alguien que se esconde tras una máscara y desea huir de sí misma para agradar a los demás y conseguir su aprobación.
He aprendido a poner límites, a decir NO, a creer en mí, a tener confianza, a valorarme como persona y como mujer, a disfrutar de la soledad, a no autocastigarme con pensamientos negativos, a no engancharme a relaciones tóxicas y agarrarme al primer ‘palo ardiendo’ que me ofrezcan, a vivir cada día y a no anteponer los demás sobre mí.
Ahora he vuelto a sonreír, a ser feliz… Todavía recuerdo el día que dije en voz alta ESTOY FELIZ, ¡Casi lloro porque hacía meses que no me sentía así!
Después de estas ocho sesiones, he adquirido unas herramientas muy potentes que me van acompañar el resto de mi vida: respiraciones, relajación, meditación… ¡He sido capaz de poner la mente en blanco, desconectar del mundo! ¡Y Lo bien que me siento y me sienta!
Tengo el alma sanada y un camino todavía por hacer pero ahora sí, ¡Lleno de luz!
Me siento agradecida a Ana y a su maravilloso programa, porque confió en mí y me dio su apoyo durante todo este recorrido, ¡Es un ser de luz y eso se proyecta!
¡Gracias, gracias y gracias!”
“Realmente siento que emprender este viaje con The Balance Project ha sido una de las mejores decisiones de mi vida (for real).
Este proceso me hizo aprender muchísimo pero ¡Demasiado! y de verdad siento que soy una persona distinta (Totalmente).
La principal razón por la que conecté tanto con este proyecto fue por su metodología, por el enfoque que le da a los distintos aspectos de la vida (Emocional, mental, física y espiritual) y cómo todos ellos convergen e interactúan en el proceso de cambio; en mi experiencia había probado muchos métodos pero ninguno había funcionado y creo que la razón principal es porque ninguno había llegado tan profundo en cuanto al conocer el porqué de las heridas y sanarlas.
Éste proceso (que aún continúa) me enseñó a ser más consciente, a darle prioridad a lo que siento, a expresarme sin tener miedo pero sobre todo creo que me enseñó a cómo vivir cambiando la perspectiva, espertando en mí esa chispa que había perdido. Me ayudó a entender una pequeña parte de cómo funciona “el todo” y cómo saber manejarlo y moldearlo cuando sea posible.
Las “gracias” no me alcanzan para expresar lo agradecida que estoy por este gran cambio que The Balance Project le ha dado a mi vida, y realmente es que es algo que todos deberíamos vivir alguna vez.
Gracias a The Balance Project siento que estoy más cerca de mi futura yo :).
¡Muchas gracias, Ana!”